El pez sapo de mejillas plateadas (Lagocephalus sceleratus), una especie tóxica originaria del océano Pacífico occidental y del Índico, está generando serios problemas en las costas griegas tras su expansión por el Mediterráneo a través del Canal de Suez. Este pez, que contiene una potente neurotoxina capaz de provocar insuficiencia cardíaca si se consume, daña las redes de pesca, devora las capturas y no tiene depredadores naturales en la región.
La presencia de esta especie invasora en el Mediterráneo está documentada desde hace dos décadas, pero el problema se ha intensificado recientemente. Las autoridades pesqueras griegas han implementado programas de recompensa por su captura, ofreciendo 5,33 euros por kilogramo, mientras que Chipre lanzó un programa similar a principios de 2026. El fenómeno se relaciona directamente con el calentamiento del mar: el Mediterráneo se ha calentado 1,5 grados en los últimos 40 años, creando condiciones favorables para especies tropicales.
Características y peligros del pez sapo invasor
El Lagocephalus sceleratus, perteneciente a la familia Tetraodontidae del orden Tetraodontiformes, puede alcanzar dimensiones considerables: los machos llegan hasta 110 centímetros de longitud y 7 kilogramos de peso. Habita en profundidades de entre 18 y 180 metros, lo que le permite interactuar tanto con ecosistemas profundos como con zonas costeras.
El peligro principal radica en que su piel y órganos contienen una potente neurotoxina que puede provocar insuficiencia cardíaca si se consume. Además, su voracidad está afectando gravemente la actividad pesquera en Grecia. Giorgos Kyriakakis, de la asociación de pescadores cretenses, describió la situación con crudeza:
Si uno de ellos te muerde, simplemente te cortará el dedo. Destruyen el mar. No dejan nada atrás
La especie es omnívora y extremadamente agresiva con las capturas y equipos de pesca. Un pescador explicó la magnitud del daño operativo:
Hemos llegado al punto en que podemos salir a pescar un día y pasar los tres siguientes reparando nuestras redes
Incidente con bañista enciende alarmas sanitarias
La preocupación escaló cuando una mujer fue mordida por uno de estos peces en una playa de Varkiza, cerca de Atenas. El ataque requirió puntos de sutura, lo que llevó a la Cruz Roja Griega a emitir una alerta sanitaria sobre protocolos de primeros auxilios ante posibles encuentros con la especie.
Sin embargo, el viernes previo a la publicación de esta información, 16 asociaciones médicas y turísticas de Creta emitieron un comunicado buscando equilibrar la percepción pública del riesgo. En el documento señalaron:
no existe ningún peligro invisible ni inminente para los bañistas
Las mismas asociaciones enfatizaron que:
los depredadores marinos no representan una amenaza para la seguridad de los visitantes ni de los residentes
Y advirtieron que:
la exageración suele ser una característica del debate público
Una invasión sin depredadores naturales
La expansión del Lagocephalus sceleratus se ve facilitada por la ausencia de enemigos naturales en el ecosistema mediterráneo. Como explicó un especialista consultado:
Es un pez omnívoro que come cualquier cosa que encuentre. Nada realmente lo amenaza, porque no tiene depredadores naturales entre otros peces
Esta situación convierte al pez sapo en una amenaza ecológica de primer orden. Actualmente, más de cien especies de peces se consideran invasivas en la región del Mediterráneo, pero pocas combinan la voracidad, toxicidad y ausencia de control natural de esta especie.
El ministro de Agricultura griego, Margaritis Schinas, ha respaldado las medidas de captura incentivada, buscando controlar la población antes de que cause daños irreversibles a los ecosistemas locales y a la industria pesquera.
El Canal de Suez como puerta de entrada
La vía marítima desarrollada por el ingeniero francés Ferdinand de Lesseps ha funcionado como corredor biológico entre el Mar Rojo y el Mediterráneo. El Canal de Suez permite el paso de especies tropicales que, favorecidas por el aumento de temperatura del agua, encuentran condiciones propicias para establecerse y reproducirse.
Los científicos han identificado que la aceleración del calentamiento del Mediterráneo en las últimas dos décadas ha coincidido con el aumento de especies invasoras. Este fenómeno, conocido como ‘tropicalización’ del Mediterráneo, está alterando profundamente los equilibrios ecológicos tradicionales de la región.
Preguntas frecuentes
¿Qué tan peligroso es el pez sapo para los bañistas?
Aunque se registró un incidente con una mujer mordida en Varkiza que requirió puntos de sutura, las 16 asociaciones médicas y turísticas de Creta han aclarado que no existe un peligro inminente para bañistas. El principal riesgo es la toxicidad si se consume.
¿Por qué llegó este pez al Mediterráneo?
El Lagocephalus sceleratus llegó desde el océano Pacífico occidental y el Índico a través del Canal de Suez. El calentamiento del Mediterráneo de 1,5 grados en 40 años ha creado condiciones favorables para su establecimiento.
¿Qué están haciendo las autoridades griegas?
Las autoridades pesqueras griegas ofrecen una recompensa de 5,33 euros por kilogramo de pez sapo capturado. Chipre implementó un programa similar a principios de 2026 para incentivar su captura y control.
La situación del pez sapo en el Mediterráneo representa un ejemplo concreto de cómo el cambio climático está alterando los ecosistemas marinos. Con su toxicidad comprobada, su impacto en la pesca documentado y su expansión facilitada por el calentamiento del agua, esta especie se ha convertido en un desafío ambiental y económico para las comunidades costeras griegas que dependen del mar.

