Matt Whitaker, embajador de Estados Unidos ante la OTAN, declaró que el presidente Donald Trump está decepcionado con España por dos cuestiones fundamentales: el veto español al uso de las bases de Morón y Rota para operaciones en Irán, y la negativa del gobierno de Pedro Sánchez a comprometerse con una trayectoria creíble hacia el gasto del 5% del PIB en defensa. Las declaraciones se producen a una semana de la próxima cumbre de la OTAN programada en Ankara, Turquía.
Las restricciones de acceso a las bases españolas ocurrieron durante la operación denominada ‘Furia Épica’, cuando el gobierno español impidió el sobrevuelo y el uso de las instalaciones militares estadounidenses en territorio español. Esta decisión generó tensiones bilaterales en un momento en que Washington espera mayor coordinación de sus aliados europeos en materia de defensa y seguridad internacional.
Posición estadounidense sobre el compromiso de defensa de España
El embajador Whitaker expresó de manera directa la postura de la administración Trump respecto a la situación con el gobierno español. En declaraciones sobre la relación bilateral, afirmó que existe una clara decepción en la Casa Blanca.
No hay duda de que el presidente está decepcionado con España. Tanto por las cuestiones de (restricción de) acceso a las bases y al sobrevuelo que vimos durante ‘Furia Épica’, y también, ya saben, por su falta de voluntad para demostrar una trayectoria creíble hacia el 5%
El diplomático estadounidense señaló que, pese a esta decepción, no espera que eventuales represalias marquen la agenda de la próxima cumbre de la OTAN. Sin embargo, Whitaker no descartó la posibilidad de que Washington tome medidas en el futuro para diferenciar el trato bilateral según el nivel de compromiso de cada país aliado con los objetivos de defensa compartidos.
El compromiso del 5% del PIB en defensa acordado en La Haya
El objetivo de elevar el gasto en defensa al 5% del PIB fue firmado unánimemente por los 32 aliados de la OTAN durante la cumbre celebrada en La Haya el año anterior. Este compromiso buscaba fortalecer las capacidades defensivas de la alianza atlántica en un contexto de creciente inestabilidad geopolítica global.
España, sin embargo, ha mantenido su negativa a comprometerse con este porcentaje, lo que ha generado fricciones con Estados Unidos. El gobierno de Pedro Sánchez no ha presentado una trayectoria clara hacia este objetivo, situación que contrasta con otros aliados europeos que han comenzado a incrementar sus presupuestos militares de manera progresiva.
Según Whitaker, el cumplimiento de estos compromisos no es opcional para ningún miembro de la alianza. El embajador enfatizó que la administración estadounidense mantiene una postura consistente respecto a todos los países, sin excepciones ni consideraciones especiales por razones políticas o históricas.
Posibles consecuencias para las relaciones bilaterales
El representante estadounidense ante la OTAN dejó entrever que Washington podría establecer diferencias en el trato bilateral basándose en el nivel de compromiso de cada país con la defensa común. Esta postura implica que naciones con mayor inversión en defensa podrían recibir beneficios adicionales en sus relaciones con Estados Unidos.
Aquellos países que hacen más en materia de defensa deberían obtener beneficios por hacer más en las relaciones bilaterales con Estados Unidos, como otorgar más tiempo con los líderes estadounidenses o dar prioridad en materia de adquisiciones y contratación de material militar
Esta declaración sugiere que España podría enfrentar desventajas en aspectos como acceso preferencial a reuniones de alto nivel con funcionarios estadounidenses, prioridad en contratos de defensa, o cooperación en transferencias de tecnología militar. Sin embargo, Whitaker no especificó medidas concretas ni plazos para eventuales represalias.
El embajador también indicó que, según su percepción, las autoridades españolas comprenden las críticas provenientes de Washington.
Los españoles entienden las críticas de Estados Unidos
Contexto de la cumbre de Ankara y expectativas de la OTAN
La próxima cumbre de la OTAN se celebrará en Ankara la semana siguiente al 1 de julio de 2026, en un momento crítico para la alianza atlántica. En este encuentro se espera que los líderes de los países miembros discutan el cumplimiento de los compromisos adquiridos en La Haya, así como estrategias de coordinación frente a amenazas regionales.
Whitaker enfatizó que todos los miembros de la alianza deben cumplir con sus compromisos sin excepción. El diplomático estadounidense dejó claro que la administración Trump mantiene una línea firme respecto a la responsabilidad compartida en materia de defensa.
No da a nadie un pase libre ni una excepción respecto al cumplimiento de sus compromisos
La posición estadounidense refleja una estrategia más amplia de exigir mayor corresponsabilidad a los aliados europeos en temas de seguridad y defensa, reduciendo la dependencia histórica del gasto militar estadounidense para garantizar la estabilidad del continente.
Preguntas frecuentes
¿Por qué Trump está decepcionado con España?
La decepción se debe al veto español al uso de las bases de Morón y Rota durante la operación ‘Furia Épica’ en Irán, y a la negativa de España a comprometerse con una trayectoria creíble hacia el gasto del 5% del PIB en defensa, compromiso firmado por los 32 aliados de la OTAN en La Haya.
¿Qué pasó con las bases militares de Morón y Rota?
España restringió el acceso y el sobrevuelo de estas bases militares estadounidenses durante la operación denominada ‘Furia Épica’, impidiendo su uso para operaciones relacionadas con Irán, lo que generó tensiones con Washington.
¿Cuándo es la próxima cumbre de la OTAN?
La próxima cumbre de la OTAN se celebrará en Ankara, Turquía, la semana siguiente al 1 de julio de 2026, donde se espera que se discutan los compromisos de defensa de los países miembros.
Las declaraciones del embajador Matt Whitaker evidencian la tensión existente entre Washington y Madrid en materia de defensa y cooperación militar. Aunque no se esperan medidas concretas durante la cumbre de Ankara, la postura estadounidense deja abierta la posibilidad de diferenciar el trato bilateral según el nivel de compromiso de cada aliado con los objetivos compartidos de la OTAN.

