Laura Gil, directora de Construcción de Altuna y Uria, representa el cambio que vive el sector de la construcción tras 25 años de trayectoria profesional. Su recorrido, que inició como jefa de obra en un entorno mayoritariamente masculino, refleja la transformación que experimenta la industria impulsada por digitalización, industrialización y sostenibilidad.
Gil participó en proyectos relevantes como la urbanización de Abandoibarra en Bilbao y actualmente dirige obras importantes incluyendo el soterramiento de La Avanzada en Leioa, el Metro de Donostialdea y la Línea 5 del Metro de Bilbao. Además, la empresa desarrolla más de un millar de viviendas en Zorrotzaurre, Durango y Donostia.
La invisibilidad de un sector presente en la vida diaria
La directora destaca la omnipresencia de la construcción en la vida cotidiana, aunque pocas veces se reflexiona sobre ello. Según Gil, la infraestructura construida sostiene prácticamente todas las actividades diarias, desde el momento en que las personas salen de sus hogares.
La construcción está detrás de prácticamente todo lo que hacemos cada día. Cuando salimos de casa utilizamos infraestructuras que alguien ha diseñado y construido, pero pocas veces pensamos en ello
Esta perspectiva subraya la importancia de un sector que enfrenta desafíos significativos en materia de atracción de talento, especialmente femenino, mientras atraviesa una fase de transformación tecnológica profunda que modifica los métodos tradicionales de trabajo.
Altuna y Uria como modelo de inclusión
La empresa donde Gil ocupa la dirección de Construcción se distingue por su composición directiva: la mitad del equipo directivo está integrado por mujeres. Este dato cobra relevancia en un sector donde la presencia femenina en posiciones de liderazgo aún representa un reto importante.
María Uria preside el grupo Altuna y Uria, y la compañía cuenta con mujeres en posiciones técnicas y de responsabilidad. Este enfoque contrasta con la realidad de muchas empresas del sector, donde la participación femenina sigue siendo limitada, particularmente en roles de dirección y operativos.
La propia trayectoria de Gil comenzó bajo la dirección de Rosa Moreno, su primera jefa de obra, quien se convirtió en una referencia durante sus inicios profesionales en un entorno donde las mujeres eran minoría.
Digitalización y nuevos desafíos profesionales
El sector construcción experimenta una transformación impulsada por tres ejes principales: digitalización, industrialización y sostenibilidad. Estos cambios modifican tanto los procesos constructivos como los perfiles profesionales requeridos, generando nuevas oportunidades pero también la necesidad de actualización constante.
Gil enfatiza que la evolución del sector no se detiene y que cada proyecto presenta nuevos retos y nuevas formas de hacer las cosas. Esta dinámica exige adaptación continua y apertura al cambio, características que resultan fundamentales en un momento donde la tecnología redefine metodologías establecidas durante décadas.
La directora señala que la falta de talento femenino representa uno de los retos importantes para el sector, un desafío que requiere estrategias específicas para atraer y retener a profesionales mujeres en todos los niveles organizacionales.
El valor del trabajo en equipo en proyectos complejos
A lo largo de su carrera, Gil ha dirigido múltiples proyectos de infraestructura y desarrollo urbano. Sin embargo, más allá de obras específicas, destaca la importancia del factor humano en la consecución de objetivos.
Más que un proyecto concreto, me han marcado los momentos de compañerismo y trabajo en equipo. Puedes ser la máxima responsable, pero sin el compromiso de todas las personas que participan en una obra es imposible alcanzar el objetivo común.
Esta perspectiva refleja una visión de liderazgo basada en la colaboración, donde la responsabilidad individual se combina con el esfuerzo colectivo para alcanzar metas comunes en proyectos que pueden extenderse durante años y requerir la coordinación de múltiples especialidades.
Romper límites autoimpuestos
La experiencia de Gil en el sector le permite sostener que las barreras más significativas son frecuentemente internas. Su recorrido desde jefa de obra hasta directora de Construcción en una empresa con proyectos de gran envergadura ejemplifica esta filosofía.
los únicos límites son los que una misma se impone
Esta afirmación cobra particular relevancia en un contexto donde el sector busca incrementar la diversidad de género y donde la transformación tecnológica abre oportunidades para nuevos perfiles profesionales, independientemente de su género.
Proyectos actuales de gran impacto
Bajo la dirección de Gil, Altuna y Uria ejecuta simultáneamente proyectos de infraestructura de transporte y desarrollo residencial. El soterramiento de La Avanzada en Leioa representa una obra de transformación urbana, mientras que las líneas de metro en Bilbao y Donostialdea amplían la red de transporte público en Euskadi.
Paralelamente, el desarrollo de más de un millar de viviendas en Zorrotzaurre, Durango y Donostia contribuye a la oferta residencial en zonas estratégicas. Esta diversidad de proyectos requiere gestión simultánea de equipos, proveedores y cronogramas en distintas ubicaciones.
Preguntas frecuentes
¿Qué proyectos dirige actualmente Laura Gil?
Gil dirige el soterramiento de La Avanzada en Leioa, el Metro de Donostialdea, la Línea 5 del Metro de Bilbao y el desarrollo de más de mil viviendas en Zorrotzaurre, Durango y Donostia.
¿Cuántas mujeres forman parte del equipo directivo de Altuna y Uria?
La mitad del equipo directivo de Altuna y Uria está integrado por mujeres, incluyendo a María Uria como presidenta del grupo y Laura Gil como directora de Construcción.
¿Cuál es el principal reto del sector construcción según Laura Gil?
Gil identifica la atracción de talento femenino como uno de los retos importantes para el sector, junto con la adaptación a la digitalización, industrialización y sostenibilidad.
Con 25 años de experiencia y liderando proyectos de infraestructura de gran escala, Laura Gil representa la transformación que experimenta el sector construcción. Su trayectoria desde posiciones operativas hasta la dirección ejecutiva, combinada con la composición diversa del equipo directivo de Altuna y Uria, ilustra las posibilidades de cambio en una industria tradicionalmente masculinizada que enfrenta desafíos tecnológicos y de diversidad.

