Una tecnología desarrollada por la empresa de seguridad Leonardo permite asociar las matrículas de vehículos con los dispositivos electrónicos que viajan en su interior, sin necesidad de conocer la identidad de las personas. El sistema, denominado SignalTrace, funciona en conjunto con lectores automáticos de matrículas y captura señales públicas emitidas por dispositivos como teléfonos móviles mediante Bluetooth y etiquetas de radiofrecuencia.
La tecnología ya fue instalada en Oxon Hill, Maryland, mientras que una versión anterior del sistema figura en un contrato oficial del estado de Nueva York. Sin embargo, no se trata aún de una práctica policial extendida en Estados Unidos, donde su implementación permanece en fase limitada.
Cómo funciona el sistema SignalTrace
SignalTrace opera capturando las firmas electrónicas que los dispositivos emiten de forma pública al aire, como las señales de Bluetooth y las etiquetas de radiofrecuencia. Estas señales son asociadas con el vehículo detectado por los lectores automáticos de matrículas, registrando también la hora y el lugar exactos de la captura.
La empresa Leonardo sostiene que su tecnología no identifica personas directamente, limitándose a recoger las firmas electrónicas ya emitidas al aire por los dispositivos. La compañía asegura que cualquier resultado debe corroborarse con métodos de investigación tradicionales antes de convertirse en una pista válida para las autoridades.
no identifica personas
El sistema no requiere colocar un rastreador físico en el bolsillo de nadie, sino que aprovecha las señales que los propios dispositivos electrónicos transmiten constantemente para conectarse con otros aparatos o redes cercanas.
El debate sobre identificación sin nombre
Aunque el fabricante afirma que SignalTrace no identifica personas, expertos y organismos oficiales cuestionan esta postura. El Instituto Nacional de Estándares y Tecnología de Estados Unidos (NIST) define dato personal no solo como el nombre de una persona, sino como cualquier información que permite distinguir o seguir a un individuo.
Un nombre no hace falta para ser identificable
Un estudio publicado en Scientific Reports analizó durante 15 meses los datos de 1.5 millones de personas y concluyó que con apenas cuatro puntos de ubicación y hora es posible identificar al 95% de las personas. Esta cifra revela que los datos supuestamente anonimizados pueden servir para rastrear e identificar individuos sin necesidad de conocer sus nombres.
Otro estudio publicado en PNAS siguió a 94 personas mediante análisis de proximidad por Bluetooth y logró clasificar correctamente el 95% de las amistades declaradas por los participantes. La investigación determinó que la cercanía repetida fuera del trabajo y en horas libres fue la pista más reveladora para identificar relaciones personales.
Cuando la cercanía se convierte en sospecha
Implementación limitada y contexto legal incierto
Hasta el momento, la implementación de SignalTrace permanece limitada a ubicaciones específicas como Oxon Hill, Maryland, donde el sistema ya fue instalado. En el caso de Nueva York, existe un contrato oficial para una versión anterior de la tecnología, aunque no se especifica si ya fue implementada o permanece en fase contractual.
El contexto legal sobre esta tecnología específica sigue siendo incierto. En junio de 2026, el fallo del caso Chatrie contra Estados Unidos amplió las protecciones de privacidad en temas relacionados con vigilancia electrónica, aunque ese caso se centró en registros de operadoras telefónicas y no en la captura directa de señales inalámbricas como las que utiliza SignalTrace.
No está claro si la captura de señales realizada por SignalTrace entra dentro de la protección de la Cuarta Enmienda constitucional estadounidense, que regula registros e incautaciones. La distinción entre capturar datos de operadoras y capturar señales emitidas al aire por los propios dispositivos genera un área gris legal que aún no ha sido completamente definida por los tribunales.
Implicaciones para la privacidad digital
La tecnología plantea interrogantes sobre los límites de la vigilancia policial en la era digital. Mientras los lectores automáticos de matrículas han operado durante años fotografiando vehículos y contrastando placas con bases de datos, SignalTrace añade una capa adicional al vincular esos vehículos con los dispositivos electrónicos que transportan.
Los estudios científicos citados demuestran que, incluso sin conocer nombres, es posible construir perfiles detallados de movimientos, relaciones y patrones de comportamiento únicamente con datos de ubicación y proximidad. Esto genera preocupación sobre el uso potencial de esta información por parte de autoridades, especialmente en ausencia de un marco legal claro.
La empresa Leonardo insiste en que su tecnología debe complementarse con investigación tradicional y no sustituye los procedimientos policiales establecidos. Sin embargo, la capacidad de asociar automáticamente vehículos con dispositivos electrónicos sin orden judicial previa representa un cambio significativo en las capacidades de vigilancia disponibles para las fuerzas de seguridad.
Preguntas frecuentes
¿Qué es SignalTrace y cómo funciona?
SignalTrace es una tecnología de la empresa Leonardo que captura señales públicas de dispositivos electrónicos como Bluetooth dentro de vehículos y las asocia con la matrícula, hora y lugar detectados por lectores automáticos de placas.
¿Dónde está operando actualmente esta tecnología?
El sistema fue instalado en Oxon Hill, Maryland, y existe un contrato oficial para una versión anterior en el estado de Nueva York. No se trata aún de una práctica policial extendida.
¿Pueden identificar personas sin conocer sus nombres?
Estudios científicos demuestran que con cuatro puntos de ubicación y hora es posible identificar al 95% de las personas, lo que indica que datos supuestamente anonimizados pueden servir para rastrear individuos sin necesidad de conocer sus nombres.
La tecnología SignalTrace representa un desarrollo reciente en vigilancia electrónica cuya implementación permanece en fase limitada. El debate sobre sus implicaciones legales y de privacidad continúa mientras expertos y autoridades examinan hasta qué punto la captura de señales públicas puede considerarse vigilancia que requiere protecciones constitucionales específicas.

