El Gobierno de Francia reconoció fallos en la respuesta policial a los disturbios del sábado 17 de octubre, cuando saqueos, ataques contra edificios públicos y enfrentamientos con las fuerzas de seguridad afectaron a París y otras ciudades del país.
El ministro del Interior, Laurent Nuñez, admitió que las autoridades perdieron el control en algunas grandes ciudades y reconoció errores en la planificación del despliegue policial. Por su parte, el ministro de Justicia, Gérald Darmanin, calificó la gestión de la jornada como un fracaso.
“Sí, el sábado perdimos el control en algunas grandes ciudades”, declaró Nuñez a la emisora France Inter. El funcionario reconoció que la situación resultó extremadamente difícil de gestionar y sostuvo que no debe repetirse.
Nuñez también admitió que el número de agentes desplegados fue insuficiente frente a la magnitud de los saqueos y los actos violentos registrados al margen de las manifestaciones.
Macron rechaza la dimisión del ministro del Interior
Tras los disturbios, Nuñez presentó su dimisión al presidente Emmanuel Macron. Sin embargo, el mandatario rechazó la renuncia y le pidió establecer nuevos métodos de actuación contra los grupos violentos.
El Elíseo informó que la decisión respondió a la necesidad de mantener el mando de las fuerzas de seguridad durante la crisis. Macron también señaló fallos de previsión y de inteligencia que contribuyeron a los disturbios.
Pese a reconocer los errores, Nuñez defendió la actuación de los agentes y destacó las cerca de 2 mil 400 detenciones practicadas en todo el país. Además, pidió una respuesta judicial firme y sostuvo que la responsabilidad de las autoridades no debe eximir a quienes participaron en saqueos y ataques.
Gobierno señala fallos de inteligencia
Darmanin respaldó al ministro del Interior y reconoció que las autoridades fallaron durante la jornada de violencia.
“Hemos fracasado, sin duda”, afirmó en una entrevista con France 2. El ministro de Justicia atribuyó parte de los problemas a deficiencias en los servicios de inteligencia y sostuvo que una actuación policial eficaz requiere información previa suficiente.
Darmanin también señaló al extremismo de extrema izquierda como una amenaza para Francia, junto con el crimen organizado y el terrorismo. Sus declaraciones se produjeron en medio de las críticas del Gobierno contra La Francia Insumisa (LFI), partido al que Nuñez acusó de no condenar con suficiente contundencia los actos violentos.
Las acusaciones sobre la responsabilidad política y la actuación de los grupos violentos forman parte del debate abierto tras los disturbios. Las declaraciones de los ministros no constituyen, por sí mismas, una resolución judicial sobre la responsabilidad individual de los participantes.
Más de 2 mil personas bajo custodia policial
Darmanin informó que, hasta las 08:00 horas del lunes, 2 mil 331 personas permanecían bajo custodia policial por los disturbios y saqueos del fin de semana.
Según el ministro, el 70 % de los detenidos eran mayores de edad y muchos ya eran conocidos por la policía. También afirmó que las fiscalías solicitaban prisión preventiva en más del 80 % de los casos.
En París, la fiscal Laure Beccuau aseguró a TF1 que las autoridades continuarían buscando a las personas responsables de los actos violentos y los saqueos. Asimismo, pidió a los comerciantes afectados que conservaran posibles pruebas, incluidos objetos abandonados y rastros de sangre.
La Prefectura de Policía de París creó un grupo especial de investigación para revisar denuncias y analizar imágenes de cámaras de seguridad, sistemas de videovigilancia y redes sociales. Las autoridades también solicitaron a los testigos que entregaran sus grabaciones.
Los disturbios del sábado incluyeron saqueos de comercios, ataques contra edificios públicos y enfrentamientos con las fuerzas de seguridad en distintas ciudades francesas. El reconocimiento de fallos por parte del Gobierno abrió un nuevo frente de presión política sobre la gestión de la seguridad pública.

