La ausencia de ministros y altos funcionarios marroquíes en la recepción del 12 de octubre en la Embajada española se suma a las tensiones por la crisis migratoria. Rabat no ha emitido una condena oficial al viaje de Felipe VI y Letizia, mientras los vínculos comerciales entre ambos países continúan siendo relevantes.

La visita de los reyes de España, Felipe VI y Letizia, a Ceuta este martes 13 de octubre se desarrolla en un contexto de cautela diplomática con Marruecos. El Gobierno marroquí no ha expresado públicamente una condena al viaje, mientras que la ausencia de ministros y altos funcionarios en la recepción por la Fiesta Nacional española en Rabat ha sido interpretada como una señal de distanciamiento.

El desplazamiento tiene especial relevancia porque es la primera visita oficial de Felipe VI y Letizia a Ceuta y Melilla desde que comenzó su reinado. Ambas ciudades autónomas, situadas en el norte de África, están bajo soberanía española, aunque Marruecos reclama su soberanía.

La reacción de Rabat contrasta con la de noviembre de 2007, cuando la visita de los entonces reyes Juan Carlos I y Sofía provocó una crisis diplomática y la retirada temporal del embajador marroquí en Madrid.

Marruecos evita una condena oficial a la visita real

Hasta este martes, las autoridades marroquíes no habían difundido un pronunciamiento oficial de rechazo al viaje de los monarcas españoles. Medios de comunicación de Marruecos informaron de la visita, aunque algunos utilizaron expresiones como “ciudades ocupadas” para referirse a Ceuta y Melilla, en línea con la postura territorial de Rabat.

La localidad marroquí de Fnideq, conocida también como Castillejos y situada junto a la frontera con Ceuta, transcurrió la jornada con normalidad, según testimonios recogidos por medios de comunicación. En los días previos habían circulado en redes sociales llamamientos anónimos a realizar protestas por la visita, pero no se registraron movilizaciones relevantes en la zona durante la mañana del martes.

La respuesta política también fue limitada. El partido minoritario Al Ahd rechazó la visita y sostuvo que Ceuta y Melilla forman parte de la memoria histórica y nacional de Marruecos. Por su parte, el Partido de la Vía Democrática Obrera también expresó su condena y cuestionó la falta de una respuesta oficial de las autoridades.

El silencio institucional no supone, por sí mismo, un cambio en la posición de Marruecos sobre la soberanía de ambas ciudades.

La ausencia de altos cargos en la Embajada española marca distancia

Otra señal de cautela diplomática se produjo el lunes 12 de octubre, durante la recepción por la Fiesta Nacional de España celebrada en la Embajada española en Rabat.

A diferencia de actos anteriores, en los que habían asistido ministros y representantes de alto nivel, este año no acudieron ministros ni altos funcionarios marroquíes, aunque sí estuvieron presentes empresarios del país.

La ausencia fue interpretada como un gesto de distanciamiento en un momento en que las relaciones bilaterales están condicionadas por las diferencias sobre la gestión migratoria y fronteriza. Sin embargo, no se ha anunciado una ruptura de los canales diplomáticos entre ambos países.

La crisis migratoria aumenta las tensiones entre España y Marruecos

La visita real coincide con un nuevo desencuentro por la cooperación migratoria. El pasado 9 de octubre, el rey Mohamed VI afirmó que el modelo de colaboración con España para gestionar la migración irregular había llegado a sus límites y planteó la necesidad de una nueva estrategia bilateral.

Las declaraciones se produjeron después de la crisis registrada en julio, cuando decenas de miles de personas intentaron cruzar hacia Ceuta desde Marruecos. La emergencia fronteriza estuvo acompañada de una situación humanitaria grave y de denuncias sobre fallecimientos durante los intentos de cruce.

El episodio elevó la presión sobre los servicios de la ciudad autónoma y volvió a situar la gestión de las fronteras en el centro de las relaciones entre Madrid y Rabat.

Pese a las diferencias, ambos gobiernos han mantenido la importancia estratégica de la cooperación bilateral. La visita de Felipe VI y Letizia busca respaldar a las instituciones y a la población de Ceuta, mientras que Marruecos ha evitado, hasta ahora, responder con una protesta diplomática pública comparable a la de 2007.

Los negocios entre España y Marruecos continúan pese a las diferencias

La cautela diplomática contrasta con la intensidad de los intercambios económicos entre los dos países. España es uno de los principales socios comerciales de Marruecos y el intercambio bilateral alcanzó un récord de 22,693 millones de euros en 2024, de acuerdo con las cifras citadas en la información de partida.

Marruecos también representa un destino relevante para las inversiones españolas en África. La inversión acumulada se estima en alrededor de 2,000 millones de euros y más de 350 filiales o empresas españolas operan en territorio marroquí.

Hasta el momento, no hay indicios de que las tensiones relacionadas con la visita real hayan provocado una interrupción de los intercambios comerciales. La continuidad de los negocios muestra que las diferencias políticas y migratorias conviven con una relación económica estrecha.

La evolución de la respuesta marroquí a la visita de los monarcas españoles será clave para determinar si el episodio queda limitado a un gesto de cautela diplomática o si da paso a nuevas fricciones entre ambos países.

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