La entrada de más de 70.000 personas en Ceuta durante el mes de agosto de 2026 ha vuelto a tensar la relación entre España y Marruecos, apenas 15 meses después de que el ministro de Exteriores español, José Manuel Albares, afirmara que ambos países atravesaban su ‘mejor momento histórico’. El incidente, en el que testimonios señalan pasividad de autoridades marroquíes en la frontera, marca un nuevo episodio en una relación bilateral caracterizada por ciclos de cooperación y crisis desde 2021.
Este patrón de tensiones alternadas con periodos de cooperación no es nuevo. Desde la acogida del líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, en territorio español en 2021, la relación entre Madrid y Rabat ha oscilado entre rupturas diplomáticas severas y fases de intensa colaboración, con la cuestión migratoria y el Sáhara Occidental como principales puntos de fricción.
El caso Ghali y la crisis migratoria de 2021: el inicio de las tensiones
En 2021, el Gobierno español permitió la entrada de Brahim Ghali bajo identidad falsa para recibir tratamiento médico en un hospital de Logroño. La decisión generó una crisis diplomática sin precedentes con Marruecos, que retiró a su embajadora en Madrid y suspendió las relaciones bilaterales de alto nivel. El Centro Nacional de Inteligencia (CNI) identificó esta respuesta como una estrategia de presión de Rabat con un objetivo claro.
La reacción marroquí fue inmediata y contundente. En el mismo año, más de 12.000 personas entraron en Ceuta en 48 horas, en lo que constituyó una de las mayores crisis migratorias registradas en la frontera sur de España. El episodio marcó el punto más bajo en las relaciones entre ambos países desde el incidente del islote de Perejil en 2002.
Espionaje con Pegasus y el giro sobre el Sáhara Occidental
Durante 2021, los teléfonos móviles del presidente Pedro Sánchez, el ministro de Interior Fernando Grande-Marlaska y la ministra de Defensa Margarita Robles fueron infectados con el software espía Pegasus. Del dispositivo de Sánchez se extrajeron 2,6 gigabytes de información. El Gobierno hizo público el incidente en 2022, aunque nunca acusó formalmente a Marruecos del espionaje, a pesar de que investigaciones periodísticas identificaron a Rabat como cliente del software.
La Audiencia Nacional concluyó su investigación sin conclusiones definitivas debido a la falta de cooperación de las autoridades israelíes, país donde se desarrolló el software Pegasus. El caso quedó en un limbo judicial que evidenció las limitaciones de España para esclarecer el origen del ataque cibernético.
El deshielo llegó cuando Sánchez escribió una carta al rey Mohamed VI que cambió radicalmente el escenario. En ella, España modificó su posición de 47 años sobre la soberanía del Sáhara Occidental, territorio que fue español hasta 1975. El presidente español calificó el plan de autonomía presentado por Marruecos ante la ONU en 2007 como:
base más seria, creíble y realista para resolver la cuestión del Sáhara
Tres años de cooperación y ruptura con Argelia
La visita de Sánchez a Rabat en abril de 2022 y su audiencia con Mohamed VI iniciaron un periodo de plena cooperación que se extendería durante tres años, hasta 2025. Durante esta fase se suscribieron más de 30 acuerdos de cooperación entre ambos países, recuperando un nivel de relaciones bilaterales que no se veía desde 2015.
El cambio de posición español sobre el Sáhara tuvo consecuencias inmediatas en otras relaciones diplomáticas. Argelia rompió relaciones con España como respuesta directa al giro de Madrid, alterando el mapa de alianzas en el norte de África y el Mediterráneo.
Sin embargo, este periodo de cooperación también tuvo momentos oscuros. En 2022, al menos 23 inmigrantes subsaharianos murieron y dos gendarmes marroquíes fallecieron en incidentes en la valla de Melilla, donde 133 migrantes lograron entrar en territorio español. El suceso fue descrito por autoridades españolas como:
un asalto violento
Nueva crisis migratoria y leyes que reabrieron heridas
La declaración de Albares en abril de 2025 sobre el mejor momento histórico de la relación bilateral quedó en entredicho apenas un año después. El 23 de julio de 2026, el Congreso español aprobó la Ley de Nacionalidad Saharaui, que permite a los saharauis que cumplan ciertos requisitos optar a la nacionalidad española, con fecha límite de referencia el 11 de agosto de 1977.
Semanas después, en agosto de 2026, se produjo la entrada masiva de más de 70.000 personas en Ceuta. Testimonios recogidos hablan de pasividad de las autoridades marroquíes durante el incidente, aunque no existe confirmación oficial de las causas específicas que provocaron la afluencia ni una respuesta formal de Rabat sobre el papel de sus fuerzas de seguridad en la frontera.
El episodio también coincide temporalmente con tensiones derivadas de una sentencia del Supremo que limitó la posibilidad de realizar devoluciones en caliente, modificando el marco legal para la gestión de la frontera sur.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo se produjo la primera gran crisis migratoria entre España y Marruecos?
En 2021, cuando más de 12.000 personas entraron en Ceuta en 48 horas tras la acogida del líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, en territorio español para tratamiento médico.
¿Qué cambio hizo España respecto al Sáhara Occidental?
En 2022, España modificó su posición de 47 años y respaldó el plan de autonomía marroquí presentado ante la ONU en 2007, considerándolo la base más seria para resolver el conflicto del Sáhara Occidental.
¿Cuántas personas entraron en Ceuta en la crisis de agosto de 2026?
Más de 70.000 personas entraron en Ceuta durante agosto de 2026, según los datos registrados durante el incidente que volvió a tensar las relaciones entre España y Marruecos.
La relación entre España y Marruecos permanece marcada por la alternancia entre cooperación estratégica y episodios de tensión migratoria y diplomática. El ciclo iniciado en 2021 con el caso Ghali evidencia que factores como la gestión fronteriza, el estatus del Sáhara Occidental y las políticas migratorias continúan siendo elementos de presión bilateral, con consecuencias directas para miles de personas y para la estabilidad de la frontera sur europea.

