Pedro Sánchez acusa al PP y Vox de preparar recortes si llegan al Gobierno, mientras Alberto Núñez Feijóo defiende la viabilidad del sistema público. El debate también gira en torno a la actualización de las pensiones conforme a la inflación y al poder adquisitivo de los jubilados.

El futuro de las pensiones públicas se convirtió este jueves en uno de los principales temas de la precampaña para las elecciones generales de España, previstas para el 29 de noviembre, después de que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, acusara a los partidos conservadores de pretender reducir las prestaciones si consiguen gobernar.

Antes de participar en una cumbre de líderes de la Unión Europea en Bruselas, Sánchez sostuvo que el Partido Popular (PP) y Vox buscarían convencer a los ciudadanos de que el sistema es insostenible para justificar posibles recortes después de los comicios.

El mandatario socialista afirmó que ambos partidos podrían reducir las jubilaciones si logran una mayoría parlamentaria suficiente para formar Gobierno. Sus declaraciones elevaron la tensión política en torno a la financiación del sistema público de pensiones.

Sánchez también expresó su desconcierto ante los mensajes de personas cercanas al PP que advierten de un posible colapso del sistema o proponen evitar el debate hasta después de las elecciones.

El PP defiende cambios para garantizar la sostenibilidad

La controversia se intensificó después de que Ester Muñoz, portavoz del PP en el Congreso, afirmara en una entrevista que el sistema de pensiones, en su configuración actual, no funciona y podría colapsar.

Posteriormente, Muñoz matizó sus palabras y explicó que la propuesta de su partido consiste en mejorar la economía para aumentar los ingresos de la Seguridad Social.

El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, también intervino en el debate. Aseguró que, si llega a la Presidencia del Gobierno, garantizará la viabilidad del sistema público de pensiones.

Feijóo, además, cuestionó la credibilidad de Sánchez en esta materia y recordó que el PSOE votó a favor de congelar las pensiones en 2011.

Por su parte, la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, puso en duda los compromisos del líder popular y sostuvo que el modelo del PP y Vox supone privatizar y recortar las prestaciones.

Desde Vox, la portavoz del partido en el Congreso, Pepa Millán, afirmó que su formación pretende garantizar las pensiones en España “a costa de lo que sea”.

Las declaraciones reflejan posiciones enfrentadas sobre cómo financiar las jubilaciones y asegurar que el sistema pueda mantener sus prestaciones en el futuro.

Subir las pensiones y proteger el poder adquisitivo

Además de la sostenibilidad financiera, el debate electoral se centra en la cantidad que reciben los jubilados y en su capacidad para afrontar el coste de vida.

La vicepresidenta segunda del Gobierno y líder de Sumar, Yolanda Díaz, señaló que la pensión media se sitúa en 1.576 euros mensuales y consideró que esa cantidad resulta insuficiente para vivir con comodidad.

Díaz defendió la necesidad de cumplir el mandato constitucional relacionado con la suficiencia de las pensiones y mejorar las prestaciones que reciben los jubilados.

Sánchez, por su parte, aseguró que las pensiones se revalorizarán conforme al índice de precios de consumo (IPC) antes de que termine el año. Según explicó, el decreto ley podría aprobarse después de las elecciones, cuando el Ejecutivo ya se encuentre en funciones, debido a la urgencia y al interés general de la medida.

Feijóo también prometió actualizar las pensiones conforme al IPC si llega al Gobierno. Sin embargo, cuestionó la capacidad del actual presidente para cumplir ese compromiso.

La discusión deja dos asuntos centrales para los electores: cómo garantizar la financiación de las pensiones públicas y cómo preservar el poder adquisitivo de quienes dependen de ellas.

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