Las emergencias tienen la costumbre de revelar aquello que durante años permaneció oculto, y los incendios que hoy arrasan España también cumplen esa función. El fuego consume bosques, pero también deja al descubierto los vacíos de una estrategia que durante demasiado tiempo confió en reaccionar cuando la emergencia ya estaba en marcha.
Pedro Sánchez y su Gobierno llevan tiempo mirando hacia otro lado mientras el medio rural se vacía y los trabajos de cuidado del terreno desaparecen por falta de apoyo claro y constante. Y tampoco se salvan las Comunidades Autónomas, porque muchas han actuado con la misma dejadez y ahora usan la discusión política como escudo para no asumir lo que les corresponde.
Incluso una ministra salió a decir que la prevención es competencia de las regiones y acusa a quienes gobiernan con formaciones que niegan la realidad climática, pero esas palabras no ocultan que desde el PSOE también se ha fallado de forma grave. Han mantenido un sistema que mantiene a los trabajadores forestales con contratos precarios y sin los medios adecuados, y que nunca ha establecido una coordinación real entre administraciones para actuar de forma conjunta antes de que salga el primer fuego. Todo esto lo saben desde hace mucho tiempo y no han movido ni un dedo para cambiarlo porque siempre han considerado que este asunto queda para otro o para más adelante. En cualquier negocio esto sería motivo de despido inmediato por incumplimiento de obligaciones básicas.
Ahora cuando las llamas avanzan por Madrid, Ávila o Castilla-La Mancha lo único que hacen es lanzarse acusaciones unos contra otros como si esto fuera un juego electoral. Se pelean por ver quién gana la bronca mientras familias pierden sus casas, labradores ven desaparecer cosechas de años y quienes hemos levantado negocios con esfuerzo vemos cómo todo se vuelve ceniza en cuestión de horas.
Sus egos valen más que el patrimonio de todos nosotros y más que la seguridad de quienes viven en esas zonas. No son capaces de sentarse y llegar a acuerdos sencillos para limpiar montes, mantener caminos y tener equipos listos durante todo el año. Prefieren buscar culpables antes que soluciones y siguen repitiendo los mismos argumentos, aunque vean que el fuego sigue su curso sin detenerse ante nadie.
Como empresario que ve cómo se pierden inversiones y oportunidades por culpa de una gestión nefasta, puedo asegurar que la labor de Sánchez ha sido un desastre absoluto en todo lo que se refiere a prevenir y coordinar respuestas ante estas emergencias. Pero las autoridades regionales tampoco pueden lavarse las manos porque tenían obligación de cuidar su territorio y de exigir los recursos necesarios. Todos sabían que esto iba a pasar y todos han fallado por igual.
Mientras vosotros seguís enfrascados en vuestras guerras partidistas, el país se quema y nosotros pagamos las consecuencias de vuestra negligencia.

