Los recientes disturbios en ciudades españolas como Barcelona, Avilés y A Coruña tienen distintos orígenes y motivaciones. Mientras algunos incidentes están relacionados con protestas políticas, otros han sido protagonizados por grupos de jóvenes que se organizan mediante redes sociales para provocar saqueos y enfrentamientos.

Las investigaciones policiales apuntan a canales de WhatsApp y grupos de Telegram como espacios de coordinación de estas convocatorias. En ellos circulan indicaciones sobre vestimenta, posibles objetivos comerciales y acciones destinadas a generar desorden en las calles.

Una de las plataformas señaladas es Blocus, un movimiento anónimo que ha aparecido y desaparecido de las redes sociales durante los últimos días. Su actividad ha sido relacionada con los disturbios registrados en Barcelona y otras localidades españolas.

Fuentes policiales y especialistas en violencia urbana identifican una influencia de los recientes disturbios ocurridos en Francia, aunque advierten que no todos los episodios de violencia responden a la misma dinámica.

Francia, el antecedente de los disturbios vinculados a Blocus

Las protestas estudiantiles en Francia comenzaron con reivindicaciones relacionadas con las condiciones educativas y los recortes en las becas. Sin embargo, algunas concentraciones derivaron en enfrentamientos con la Policía y saqueos de establecimientos comerciales.

A las movilizaciones se sumaron grupos de personas sin una reivindicación política identificable, cuyo objetivo era participar en actos de vandalismo y robos.

La dispersión de los incidentes y la ausencia de una dirección centralizada dificultaron las labores de identificación y detención de los responsables, según un análisis policial.

Ese modelo habría influido en los disturbios registrados en España. La plataforma Blocus tomó elementos de esas convocatorias y los trasladó a espacios digitales donde se difundieron llamamientos para participar en acciones violentas.

Blocus: una convocatoria digital sin liderazgo identificado

Uno de los episodios más graves ocurrió en Barcelona el 24 de octubre. Los disturbios dejaron 128 personas detenidas, 72 de ellas menores de edad.

La comisaria jefa de los Mossos d’Esquadra, Sílvia Catà, reconoció públicamente que los agentes se enfrentaron a episodios de violencia extrema.

Por ahora, la Policía catalana no identifica una ideología ni una organización extremista detrás de Blocus. Una de las hipótesis apunta a un efecto de imitación de los acontecimientos en Francia, amplificado por las redes sociales y el miedo de los jóvenes a quedar excluidos de una experiencia colectiva, conocido como FOMO.

Algunos participantes eran adolescentes menores de 14 años. Su presencia en las concentraciones habría respondido principalmente a la intención de cometer actos delictivos, sin una reivindicación política concreta.

Hasta el 31 de octubre, al menos diez jóvenes, cuatro de ellos menores, habían sido detenidos en distintas ciudades españolas por presuntamente incitar a cometer altercados, saqueos y agresiones contra las fuerzas de seguridad mediante canales vinculados a Blocus.

Tres de los arrestados se habían presentado a sí mismos como líderes o responsables de la plataforma, aunque las autoridades todavía investigan su estructura y funcionamiento.

La plataforma también convocó nuevas concentraciones para este sábado en distintas ciudades, con llamamientos a aprovechar Halloween y el uso de máscaras y disfraces para ocultar la identidad de los participantes.

Aunque la convocatoria en Madrid perdió fuerza, fuentes policiales aseguraron que la Policía Nacional estaba preparada para responder ante posibles incidentes.

Los disturbios políticos tienen motivaciones diferentes

Los especialistas distinguen las acciones vinculadas a Blocus de otros enfrentamientos relacionados directamente con convocatorias políticas.

Un ejemplo ocurrió el 26 de octubre en Bilbao, durante una protesta por la presencia del agitador Vito Quiles. En ese caso, los disturbios estuvieron relacionados con una movilización antifascista y tuvieron un contexto ideológico identificable.

También se registraron incidentes en A Coruña, Avilés y Zaragoza durante protestas contra actos públicos de Vox o apariciones de Quiles.

En Avilés, tres personas fueron detenidas el 21 de octubre después de los disturbios registrados al finalizar un mitin de Vox. Durante los enfrentamientos se lanzaron bengalas y mobiliario urbano contra los agentes antidisturbios.

Ese mismo día, en A Coruña, otras tres personas fueron detenidas tras un acto del partido. El balance fue de trece agentes heridos.

En Zaragoza, cinco personas fueron detenidas el 22 de octubre después de un enfrentamiento entre grupos antifascistas y seguidores de Vito Quiles. Ocho policías resultaron heridos.

Estos episodios muestran por qué las autoridades diferencian entre los disturbios con motivaciones políticas identificables y las convocatorias atribuidas a Blocus, cuyo propósito estaría centrado en provocar saqueos y desórdenes públicos.

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