Un sensor integrado en el balón oficial del Mundial 2026 detectó un toque imperceptible al ojo humano que derivó en la anulación de un gol crucial para Croacia en su partido de dieciseisavos de final ante Portugal. El caso ha reavivado el debate sobre el papel de la tecnología en el arbitraje, dividiendo opiniones entre quienes elogian su precisión y quienes critican que elimina la emoción del fútbol.
El gol de Josko Gvardiol al minuto 90+15 fue anulado después de que el sistema Connected Ball Technology del balón Trionda registrara un leve contacto de Igor Matanovic que dejó a Mario Pasalic en posición adelantada. El árbitro noruego Espen Eskås anuló la jugada y Croacia quedó eliminada con derrota 2-1.
Cómo funciona el chip sensor que detecta contactos invisibles
El balón Trionda utilizado en el Mundial 2026 cuenta con un chip sensor integrado que forma parte del sistema Connected Ball Technology. Este dispositivo registra cualquier contacto con el balón en tiempo real, incluso aquellos que resultan imperceptibles para árbitros, jugadores y espectadores en el estadio.
Durante el partido entre Croacia y Portugal disputado en Toronto, Canadá, el sensor detectó que Matanovic tocó el balón con su cabello en el área antes de que Gvardiol anotara. La transmisión televisiva mostró un gráfico similar a un cardiograma para visualizar el toque registrado. El propio Matanovic reconoció posteriormente que sintió contacto con su cabello durante la jugada.
La FIFA validó la decisión arbitral mediante un comunicado oficial:
La data de Connected Ball Technology, el sistema de chip empleado en el balón, probó que hubo contacto y el árbitro correctamente determinó offside y anuló el gol.
Además del sensor en el balón, el VAR utiliza avatares 3D generados por inteligencia artificial para detectar posiciones de fuera de juego de manera milimétrica, eliminando la subjetividad humana en la toma de decisiones sobre líneas imaginarias entre jugadores.
Casos similares marcan el desarrollo del torneo
El partido Croacia-Portugal no ha sido el único donde la tecnología tuvo un papel determinante. Durante la primera ronda, Suecia derrotó 5-1 a Túnez y los sensores del balón validaron uno de los goles escandinavos que había generado dudas iniciales.
En la fase de grupos, Colombia y Portugal empataron 0-0 en un partido donde se anuló un gol del defensa colombiano Darvinson Sánchez. El caso de Sánchez ilustra lo extremo de las mediciones: el árbitro le preguntó al jugador qué número de calzado usaba para determinar si su pie estaba adelantado. La respuesta fue nueve y medio, un intercambio que la periodista colombiana Rossy Lemos utilizó para cuestionar hasta dónde llega la precisión tecnológica.
Voces divididas entre precisión técnica y emoción futbolística
El seleccionador de Croacia, Zlatko Dalic, expresó su inconformidad tras la eliminación de su equipo:
¿Qué nos dijo el árbitro? Que Matanovic tocó el balón, pero vimos las imágenes y no se puede saber.
El capitán croata Luka Modric fue más contundente en su rechazo al sistema actual:
Se nos ha ido de las manos lo del VAR. No digo que, a veces, el VAR no pueda ser de ayuda, pero mata las emociones, mata todo lo que hay dentro de ti.
En contraste, el seleccionador de Portugal, el español Roberto Martínez, defendió la tecnología como herramienta objetiva:
El balón tiene un chip (…). Este es uno de esos ejemplos de que la tecnología ayuda. Era fuera de juego, no hay una opinión subjetiva, ‘yo pienso, tu piensas’, no.
El exárbitro español Eduardo Iturralde González, analista de Cadena Ser, explicó el funcionamiento del sistema y respaldó su implementación:
¿Por qué se sabe que es fuera de juego? No se puede ver, porque el ojo humano no ve ese ligero toque, pero ahora tenemos la máquina.
Iturralde González añadió que el proceso ya no depende de la interpretación humana:
Aquí el humano ha desaparecido (…). El humano no pone los frames, no pone las líneas, todo lo hace la máquina. El que se quiera quejar, que se queje de la tecnología.
La tendencia tecnológica en otros deportes de alto rendimiento
El fútbol no es el único deporte que ha implementado tecnología para eliminar o reducir el margen de error humano. El tenis utiliza el sistema Ojo de Halcón para determinar si la pelota cayó dentro o fuera de la línea, reemplazando prácticamente a los jueces de línea en todos los torneos importantes excepto Roland Garros.
En las Grandes Ligas de béisbol en Estados Unidos, los lanzamientos son rastreados electrónicamente para permitir impugnaciones sobre bolas y strikes, aunque el árbitro principal aún tiene la última palabra. La FIFA defiende que su sistema de detección ofrece mayor precisión que cualquier evaluación humana en tiempo real.
Preguntas frecuentes
¿Qué tecnología usa el balón oficial del Mundial 2026?
El balón Trionda incorpora un chip sensor mediante el sistema Connected Ball Technology que detecta cualquier contacto en tiempo real, incluso aquellos imperceptibles al ojo humano.
¿Por qué fue anulado el gol de Croacia contra Portugal?
El sensor del balón detectó que Igor Matanovic tocó el balón con su cabello, dejando a Mario Pasalic en posición adelantada cuando Josko Gvardiol anotó al minuto 90+15. Croacia perdió 2-1 y quedó eliminada en dieciseisavos de final.
¿Cómo detecta el VAR los fuera de juego en este Mundial?
El sistema utiliza avatares 3D generados por inteligencia artificial que analizan las posiciones de los jugadores de forma milimétrica, eliminando la interpretación subjetiva de las líneas imaginarias entre atacantes y defensas.
¿Qué opinan los entrenadores sobre esta tecnología?
Roberto Martínez de Portugal la defiende como objetiva, mientras que Zlatko Dalic y Luka Modric de Croacia critican que elimina la emoción del fútbol y se ha ido de las manos.
El debate sobre la tecnología VAR y los sensores en el balón continuará mientras el Mundial 2026 avanza. La FIFA sostiene que la precisión técnica mejora la justicia deportiva, pero jugadores y aficionados cuestionan si el costo es demasiado alto para un deporte tradicionalmente regido por la pasión humana. El torneo ha demostrado que la tecnología puede detectar contactos invisibles, pero también ha evidenciado que la objetividad absoluta no necesariamente satisface a todos los involucrados.

